Holbox es la isla que goza de la experiencia paraíso de nuestros días

Casa Blat – Ha y el columpio del cielo

El alma se estimula de manera positiva justo al cruzar el puerto de Chiquilá. Los sentidos saben lo que implica conocer el lugar en dónde se siente lo que es caminar por cielos celestes y llenos de nubes. Visitarlo es descubrir la maravilla que comparte la tierra. Es una isla que colinda con la belleza y elegancia del Caribe y el aventurero Golfo de México. Es el ejemplo geográfico sobre cuán asombrosa resulta la dualidad. Una isla ubicada en el lado norte de la Península de Yucatán y al Noroeste con Cancún, Quintana Roo.

Holbox es la isla que goza de la experiencia paraíso de nuestros días. Es decir, la isla que se erigió como destino turístico hace nada menos que veinte años. Es un lugar joven que ha visto recorrer sus tierras a aquellos que deciden conocer la magia y la riqueza de su biodiversidad. Cuentan sus habitantes que, en su tiempo, no se ocupaba el dinero sino el intercambio de aquello que Holbox les regalaba. La delicia de su ecosistema es inaudita, aquí todo huele a flores por admirar y paisajes por pintar.

Al pasar en boogie a través del pintoresco centro tropical de Holbox se encuentra el Hotel Boutique Casa Blat-ha. Un Hotel Boutique auténtico por un estilo que opta por tener un estilo de vida relajado, estar Zen y abrazar a la vida. Más que nunca es necesario aprender a desconectarse y dirigirnos a nuestro centro para estar en balance con nosotros mismos. Casa Blat-ha es el lugar por excelencia para sentirse bien de adentro hacía afuera. Es ideal para respirar al espíritu de la libertad y dejarse fluir como el agua.

Decorado como si fuese una gran casa de la jungla dónde al entrar se observa su biblioteca que posee títulos tan interesantes que invitan a disfrutar junto a una taza de té cosechado en los jardines encantados de Blat-Ha. Su decoración se menea al ritmo de una danza tribal entre guitarras, atrapa sueños, tambores y cuadros excepcionales.

La cocina de Casa Blat-ha es atendida por sus mismos dueños, ellos, cocinan y se aseguran de que la experiencia de hospedarse y comer aquí sea una de las más satisfactorias. En dónde se disfruta de una gastronomía local perfecta para desayunar. Todos sus platillos cuentan con ingredientes cultivados por manos de la familia Casa Blat-ha.

Las habitaciones son como caracoles de mar característicos de este lugar edénico. Con camas reconfortantes de madera suspendidas como hamacas. Con placenteros balcones que miran hacia los famosos columpios que se mecen en el océano. Tan es aquí el capricho de consentir hasta el más puro detalle en Casa Blat-ha que se puede tener para calmar un día de sol unas horas de Spa a la habitación. Tratamientos indulgentes personalizados, que se adaptan al gusto de cada quién. Masajes energizantes, deportivos y relajantes brindados por terapeutas expertos de la isla que utilizan la herbolaria típica de la región.

Los días aquí parecen suceder en tanto que se viven al máximo, en el sentido de que aquí se percibe el cielo en la tierra y se recuerda por eones de tiempo; sin embargo, el reloj aquí no marca las horas, de detiene para enseñarnos con elocuencia astronómica y tal como lo hacían los mayas, descifrar la hora del día por los juegos de luces a los que llamamos amanecer, atardecer y anochecer.

Así que como ya sé que te lo mereces solo me queda recomendarte que de una vez tomes el teléfono y hagas tu reservación al +52 1 984 129 38 07 o con un correo reservas@tribehotels.com

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