Gruta Azul

Italia – Gruta Azul

La Gruta Azul (Grotta Azzurra en italiano) es una cueva marina situada en la Isla de Capri, entre Nápoles y la Costiera amalfitana.

La gruta ya era conocida en tiempo de los romanos, que la usaban como baño privado. Posteriormente, permaneció prácticamente en el olvido durante siglos, hasta su “redescubrimiento” en el año 1826, cuando fue popularizada por el artista polaco Kopisch después de que un pescador local le mostrara el lugar donde se encontraba. A partir de ese momento, se convirtió en la atracción turística que es hoy en día.

Un aspecto a considerar, es que visitar la gruta azul puede llevarlo a un nivel de estrés considerable. A la entrada de la Gruta puede llegarse por mar o por tierra. Es muy habitual contratar en Capri alguna de las excursiones que se ofrecen en el puerto y que permiten la visita a la Gruta desde el mar. En mi caso en particular, contraté un servicio que daba la vuelta a toda la isla, lo que me permitía visitar la Gruta Azul y los famosos “faraglioni”.

Tras unos minutos de tranquila travesía, se llega a la entrada de la Gruta, y allí: ¡Todo cambia! La zona está repleta de barcos y el griterío es infernal.

Entrada Gruta Azul

Por las dimensiones de la entrada a la gruta, sólo es posible entrar en ella embarcándonos en unas pequeñas barcas a remo. Independientemente de si se llega por mar o por tierra, hay que subirse en una de esas barcas si quiere visitar la gruta.

El tema económico también es digno de tener en cuenta. Los remeros ya se encargan de acercarse a los barcos o al embarcadero (si se llega por tierra) para embarcar a sus clientes. En este momento es cuando se paga al barquero, después nos llevará a un barco donde se paga la entrada y tengamos la seguridad que a la salida el mismo barquero nos pedirá la propina que, en este caso, ya es opcional.

Una vez superados todos los “trámites” nos encontraremos dirigiéndonos hacia la entrada de la gruta, que no es más que una pequeña apertura en la roca. Dependiendo de la corriente y de la altura del oleaje que golpee la entrada de la gruta, el guía pedirá a los pasajeros que se tumben; verificará que ninguna otra barca esté saliendo y dará un fuerte tirón a una cadena adjunta a la entrada de la cueva para darse el impulso suficiente para poder entrar.

Entrada Gruta Azul

Una vez dentro de la gruta, y cuando sus ojos se hayan acostumbrado a la oscuridad, el espectáculo que se ofrece es realmente impresionante.

En el interior de la gruta, el mar parece estar iluminado desde abajo por  un magnífico color azul, de ahí su nombre. Esto se debe a otra apertura en la gruta, completamente sumergida y situada en la parte inferior de la misma, que permite la entrada de la luz del sol.

Irremediablemente, la visita suele ser de muy corta duración por lo que, mi consejo es que una vez dentro de la gruta, olvídese de las fotos y los vídeos. Las condiciones de luz no son las óptimas y, tal vez, sea mejor dedicar esos pocos minutos a captar la esencia de este maravilloso lugar.

Gruta Azul

 

Enviado por David Codina

 

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